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¿PORQUÉ NOS GUSTAN TANTO LOS MERCADILLOS?

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Me encantan los mercadillos. Su olor, su ruido y su música, su colorido, su aspecto variopinto… incluso su caos. Y es curioso, porque cuando me paro a pensar, en algunos casos, es el “antimerchandising”. Rompe con muchas de las reglas básicas de: orden y colocación de producto, comunicación a cliente, etc. Pero sin embargo, tiene algunas reglas de oro que lo hacen único para persuadir el consumo.

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De hecho, hace pocos días leía el post de un blog muy interesante sobre tendencias en Barcelona, centrado únicamente en los mercadillos que se celebran este mes en la ciudad. Y es que cada vez son más los municipios y organizaciones que aumentan su oferta de mercados al aire libre para fomentar el comercio de proximidad, lanzar las nuevas empresas, y por supuesto, captar fondos de sus participantes.

Vamos a analizar las claves de su éxito:

  • En los últimos años, hemos visto una clara tendencia al handmade design y al concepto de km 0. Y la cosa sigue en auge. Solo hay que mirar a nuestro alrededor: restaurantes y tiendas de productos ecológicos y de procedencia cercana, decoración rústica en tiendas de todo tipo, webs basadas en el DIY, etc. Nos hemos vuelto fans de las cosas hechas con gusto y artesanía.

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  • Psicológicamente, hay dos aspectos importantes que se dan cita en un mercadillo: la sensación de hallazgo y descubrimiento, y el factor sorpresa. ¿Quién no ha sentido la emoción de encontrar un tesoro al comprar algún detalle en un mercadillo? El concepto del merchandising visual, que pretende “hacer fácil” que el cliente localice su producto en el punto de venta se rompe por completo en estos lugares. El reto está en encontrar lo que quieres entre todo un cúmulo de productos variados y desclasificados. Y esa emoción, es un gran impulso para seguir buscando, paseando, removiendo…

  • Los 5 sentidos: es difícil competir contra un mercadillo en este aspecto. Ya que el cliente encuentra en un mismo espacio una combinación de estímulos brutal. ¿Quién no recuerda el olor a fruta del mercado semanal de su pueblo? ¿O la sensación de tocar una prenda hecha a mano? ¿O el abrumador ambiente y el ruido al acercarte? Ante tal espectáculo de sentidos, la percepción del cliente se ve afectada positivamente motivando una actitud receptiva y abierta a la compra.

  • Único y diferente: así nos sentimos cuando adquirimos algo en uno de estos lugares. Pensamos que nuestra nueva adquisición nos da esa personalidad y aspecto genuino. Algo que durante años se ha fomentado en la comunicación: la individualidad. Probablemente, porque asociamos los mercadillos como lugares dónde encontrar auténticos “tesoros”, fuera de los canales globalizados que todos conocemos.

 

 

  • Shopperteinment: cuando comprar es un placer, y además nos gusta hacerlo en tiempo de ocio. Esa es la experiencia que vivimos en un mercadillo. El ejemplo claro de la tendencia de shopperteinment, se refiere a las inversiones de tiempo que hacemos en gastar. Y como ésta tendencia, va en aumento. Es una situación de consumo irresistible, donde mezclamos: ocio, consumo y placer de forma relajada.

  • Experiencia más que producto: Si mañana nos proponen acercarnos el domingo a un mercadillo…¿qué imaginamos? Nos imaginamos un paseo, un acto lúdico. No lo asociamos directamente con un acto de compra obligada como sería el hecho de ir al supermercado. Y probablemente, si conseguimos acabar nuestra visita sin comprar, nos habremos llevado una cosa: la experiencia. Así que ir a estos lugares, es una excusa para experimentar, tocar, ver, descubrir, disfrutar, etc.

Si ya he conseguido que tengas ganas de ir a un mercadillo el domingo, o que te parezca un sitio interesante para el consumo, te preguntarás ¿Y qué saco yo de todo esto?

  1. Participa: si eres un emprendedor local, puede que te interese participar en alguno de estos eventos de tu zona. En breve, crearé un post sobre el tema visto desde la perspectiva del “tendero” y cómo éstas actividades le ayudan a ganar visibilidad, consolidarse… y vender.

    Por el momento, os dejo el link a un post enfocado a los emprendedores dedicados al handmade con algunas claves a tener en cuenta.

  2. Conoce tendencias: es importante estar al día de cómo se comporta el consumidor, qué le estimula y dónde le gusta comprar. Así puedes adaptar algunas ideas a tu negocio haciéndolo más flexible y atractivo.

¿Nos vemos en el fleamarket?

C.

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